«Soy, de perfil, una nariz inacabada. Desde atrás, un c¡rculo de alopecia. El tiempo que erosiona la roca, qué no hará con el rostro. De ojos cerrados es como mejor me veo mirarme, pero no siempre los cierro ante el espejo, que ha aprendido, en la academia de la técnica, a fijar el trazo y la precisión en los colores. Mucho más sabio que quien se afeita una ma?ana cada tres o cuatro d¡as. Soy, de frente, aquel que me está mirando y al pronto no me reconoce. Quizá el moh¡n de duda que trata de averiguar si me recuerda.»